Salen de mí como a propósito, con rabia y sin más destino que mis faldas. Los culpables no son los viejos dolores ni las escenas de autocompasión que me inflijo, sino los nuevos cortes que sin querer me cobran cualquier alegría que de mí brota.
Salen de mí como a propósito, con rabia y sin más destino que mis faldas. Los culpables no son los viejos dolores ni las escenas de autocompasión que me inflijo, sino los nuevos cortes que sin querer me cobran cualquier alegría que de mí brota.
mariiiiiiiiiiiiiiiiiii, siempre se llamará abril 84 tu blog? uuuuummmm podrías ponerle un nombre ya jajaja